viernes, 16 de abril de 2010

ADOLFO BIOY CASARES


El valor de las cosas simples y sencillas: “A veces pienso que las cosas maravillosas de la vida son oler en el campo el pasto recién cortado y el oler en una casa, cuando llega la hora del té, el pan tostado. Esas pequeñas sensaciones le dan a uno ganas de vivir. Pienso que uno de los horrores de la muerte es no poder oler, nunca más, el pasto recién cortado o el pan tostado”.

Escribir: “Eso, por más que uno quisiera explicarlo, es bastante misterioso. Pienso que quizá haya algo parecido a un acostumbramiento muscular, como en el caso de un deportista, que sirve para practicar ese deporte. Como empecé a escribir historias a los nueve años, debe haber una especie de músculo en mi cerebro, que cuando tengo una idea o se me ocurre algo que puede ser una historia, ese músculo se entera antes que yo y me sugiere el desarrollo de esa historia”.

Estilo y originalidad: “Es un peligro para todos los escritores. Buscar la originalidad es el camino más seguro para no encontrarla. La originalidad llega cuando uno no la busca; es como un pajarillo que vuela y se va y llega sin que uno lo busque, porque si uno la busca, huye. El escritor debe pensar solo en el libro que tiene entre manos, en el que está escribiendo”.

Soledad: "No es que me guste la soledad, pero la necesito".


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